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¿
Le parece que sus empleados se ausentan más a menudo
durante las épocas de verano y fin de año? Diferentes
estudios han demostrado que está en lo cierto. Las
ausencias imprevistas están en aumento y, de acuerdo
con diversas encuestas, la administración pública
es la más afectada.
La
empresa CCH Inc., que fabrica productos electrónicos
y de imprenta para mercados de seguridad, recursos humanos,
centros de salud, compañías aseguradoras y pequeñas
y medianas empresas, afirma que las ausencias inesperadas
pueden llegar a costar un promedio de 600 euros anuales por
empleado.
Esta
cifra deja de lado los costos indirectos, tales como el pago
de horas extras a otros empleados, la contratación
de trabajadores eventuales, los proyectos entregados pasada
la fecha límite, las ventas perdidas, la moral en descenso
y la baja productividad. Diversos estudios sobre recursos
humanos indican que los costos indirectos pueden elevar un
25% el costo directo promedio por ausencias en el ámbito
laboral.
Una
encuesta realizada a empresas de telecomunicaciones arrojó
que el 72% del costo relacionado al ausentismo laboral proviene
de la pérdida de productividad, y no de los costos
tangibles, como por ejemplo beneficios de Seguridad Social
y pensión por invalidez.
La baja por enfermedad es una prestación necesaria
para todos los empleados. Un empleador que no la ofrece, se
enfrenta a que la productividad y la moral bajen como resultado
de un aumento de los problemas de salud e incluso la propagación
de enfermedades. Dichas bajas son necesarias para mantener
una adecuada seguridad laboral y un alto rendimiento general,
aunque exista una gran presión para que los empleados
tengan una puntualidad impecable, y así mejoren la
atención al cliente y sean más eficientes.
Cuando se habla de un “patrón de abuso”
en cuanto a las bajas por enfermedad, se trata de empleados
que, en un determinado período de tiempo, han violado
en varias ocasiones el reglamento de asistencia de la empresa.
Distintos asesores legales opinan que, para sancionar de manera
justa a los empleados con problemas de asistencia, la mejor
opción es tener un reglamento claro y conciso, que
especifique los criterios de la compañía y lo
que se espera de cada empleado.
He
aquí varios ejemplos de infracciones al reglamento
de asistencia:
Un
exceso en el número permitido de: ausencias, retrasos
y salidas anticipadas
El empleado no consigue el permiso requerido para llegar tarde
o irse temprano.
El empleado no avisa de una ausencia con debida antelación.
El empleado no informa sobre su ausencia.
El empleado no presenta el certificado médico correspondiente
cuando se le es solicitado.
Es
importante determinar si un empleado se está aprovechando
del permiso por enfermedad, y el motivo de dicho abuso. Tanto
como el empleador analizará la posibilidad de rotar
al empleado, la organización deberá examinar
también las tendencias del abuso de la baja por enfermedad:
deberá preguntarse si las bajas se relacionan con un
sector o supervisor en particular.
Otros puntos a considerar son: las prácticas de trabajo
y las posibles implicaciones que éstas tengan en las
ausencias, y la posibilidad de que los empleados se ausenten
por las enfermedades de sus hijos.
Los
diferentes métodos para controlar al mal uso de las
bajas por enfermedad varían de una empresa a otra,
pero existen pautas habituales que cualquier empleador puede
seguir.
A
continuación, una lista de consejos prácticos
para manejar casos de problemas de absentismo:
Identificar
el problema de absentismo e intervenir antes de que empeore.
Los supervisores deberán: imponer el reglamento de
asistencia y tomar las medidas apropiadas.
Averiguar
el motivo por el cual el empleado hace mal uso de la baja
por enfermedad.
Dialogar
con el trabajador y, en caso de que el absentismo reiterado
sea a causa de un problema personal, recomendar orientación
psicológica o remitirlo al sector de la empresa que
pueda brindarle la asistencia adecuada.
Aprender
a decir “No”. No hay que permitir que los empleados
hagan mal uso y abuso de la baja por enfermedad. Hay que negarse
a aceptar una ausencia si la excusa ofrecida es ridícula.
Utilizar los procedimientos, las regulaciones, las prácticas
y el conocimiento necesarios para beneficiar tanto a la administración
como a los trabajadores. Los directores y los supervisores
tendrán que colaborar con el empleado. Su tarea principal
es asegurarse de que el personal es consciente del reglamento
de ausencia y de cómo funciona.
Documentar todo.
No
hay necesidad de lidiar con un mal uso del permiso de ausencia
por enfermedad: lo ideal es fomentar su buen uso.
Fuente:
Bioclave
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