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En
los controles de presencia o de accesos con la tecnología
biométrica se soluciona el problema del uso incorrecto
de contraseñas y/o el uso de tarjetas, que pueden ser
utilizadas fraudulentamente (intercambio, pérdida).
Las aplicaciones que emplean la biometría se basan
en características físicas personales y únicas.
El
uso de las contraseñas y números de PIN es el
modo predominante en la actualidad de identificación
en varias aplicaciones como cajeros automáticos, teléfonos
móviles, acceso a internet, etc. La masificación
de sistemas de acceso basados en contraseñas ha ocasionado
una tendencia general a que la gente utilice los mismos números
secretos en aplicaciones diferentes o que, por otro lado,
utilice contraseñas muy sencillas para recordarlas
fácilmente. Ello tiene consecuencias:
• Mucha gente olvida los números de PIN / contraseñas
• Las contraseñas/ tarjetas pueden ser usadas
por cualquier usuario que acceda a un sistema
Así,
por ejemplo, en el caso del control de horarios es mucho más
seguro el uso de la huella dactilar que un sistema basado
en tarjetas.
Otra
gran ventaja de los sistemas biométricos respecto a
otros sistemas de control de acceso es su bajo coste de mantenimiento.
El
coste inicial del sistema de tarjetas no es especialmente
caro, pero dependiendo del número de usuarios, el coste
de las tarjetas llega a ser alto. Por ejemplo, en muy pocos
meses, el costo de un sistema de control de presencia biométrico
es inferior al de un sistema por tarjetas.
Además hay que contar con los aumentos de costes por
perdidas y creación de repuestos de las tarjetas extraviadas.
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