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Actualmente
los dos sistemas más implantados en el control de presencia
de trabajadores son el sistema de tarjetas y el control mediante
huella dactilar.
Ambos
sistemas están ampliamente extendidos, sin embargo
el sistema de huella digital cada día gana mayor terreno
a la hora de fichar los empleados de una empresa.
El
control de los turnos de trabajo mediante tarjetas requiere
una menor inversión inicial. Sin embargo los costes
a medio plazo para la empresa son inferiores para los sistemas
biométricos. Las tarjetas se pueden perder y se necesita
dedicar recursos para su reposición, en cambio los
costos de mantenimiento de un sistema biométrico tienden
a ser prácticamente nulos.
La
principal ventaja de un sistema de control presencia biométrico
es que refleja fielmente la presencia de los trabajadores
en el lugar de trabajo: no se olvidan las tarjetas ni se puede
dar el fraude de que unos empleados fichen por otros. Las
estadísticas que se generan reflejan fielmente la presencia
del trabajador.
Sin
embargo fichar por tarjetas puede presentar ventajas en algún
tipo de empresa. Por ejemplo cuando muchos trabajadores entran
al mismo tiempo al trabajo. Así en el caso de que 40
o 60 personas entrarán a determinada hora por el mismo
acceso y solo hubiera un control por huella dactilar es probable
que unos debieran esperar a que otros se identificaran. En
este caso podría ser más práctico emplear
tarjetas de proximidad en el control de horarios: habrá
que tener en consideración el flujo de personas al
coincidir en la entarda y salida de los turnos para elegir
la tecnología más adecuada.
Hay
que tener en cuenta sin embargo algunas críticas al
sistema de huella dactilar.
Un
problema sobre el cual se ha llamado la atención es
que algunas personas tienen una huella dactilar poco definida
y ésta presenta problemas para que sea reconocida.
Estadísticamente
este problema puede afectar a un 1% de la población.
Sin embargo la solución es sencilla y normalmente pasa
por probar diferentes dedos. En caso de que ninguno funcione
bien esas pocas personas deberían poder fichar de forma
diferente: con tarjeta o código. Es decir el equipo
biométrico debería ofrecer la posibilidad de
emplear un método alternativo de identificación,
algo que, por otra parte, es común hoy en día.
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